12 de septiembre de 2010 (Aria)
“Tranquila pequeña” solía decirme mi primo Benjamín, doce años mayor, cuándo me acompañaba a mis primeros días de colegio. Desde los cuatro años me calmaba poniendo sus manos sobre la mías diciéndome “Todo saldrá bien, verás como tendrás días peores”
Recuerdo ver columpios y toboganes en el patio del recreo, ahora, me giro hacia la ventana del coche en el que estoy sentada desde hace más de dos horas, y solo veo árboles y alguna que otra casa de ancianos campesinos.
Hoy no es mi primo quien me acompaña a mi nuevo colegio, el Internado du Bruc. A mis catorce años estoy a punto de entrar en un internado en el que viviré hasta haberme formado académicamente.
Hoy empieza una nueva vida para la señorita Aria López, yo.
4 horas antes
El despertador suena de repente, ella se levanta animada y salta hasta el ordenador, gira la ruedecilla del altavoz y el volumen sube como la espuma. Corre, salta, baila y canta hasta el armario para coger el vestido blanco de flores y se calza unas manoletinas blancas.
- ¡Aria, el desayuno!
- ¡Voy! – grita la muchacha
Se sienta en la silla de su tocador, coge el cepillo y se peina mientras canta:
- I got a feeling, uh, uh
Vuelve a girar la ruedecilla del altavoz hacia el lado opuesto, le hace algunos ojitos al espejo y baja al comedor.
- Buenos días – dice la muchacha cogiendo una tostada con mermelada del plato de su padre.
Se sienta en el sofá y coge a la gatita color arena que juega con un muñeco de plástico, Aria acaricia al animal y lo eleva como en la famosa escena de la película de El rey León, anunciando:
- Tranquila pequeña, todo saldrá bien, verás como tendrás días peores – sus padres se ríen y la muchacha les responde con una mueca.
Suelta al gato y se encarga de subir las maletas de viaje al coche de su madre.
Quiere quedarse, convencer a sus padres para que regalen su plaza a alguien que la necesite más, así que, con una actitud de lo más teatral camina hacia el jardín de atrás, asegurándose de que sus padres la ven mientras lavan los platos.
- Adiós pequeña margarita – dice simulando secarse algunas lágrimas – Adiós rosa roja, se que llorarás por mi.
- Deberías estudiar arte dramático – dice sonriendo su madre.
- ¿Has pensado en ser jardinera? – pregunta su padre mientras coloca el plato en el armario – Tenemos que irnos.
- Adonde, ¿al colegio de jardineros Rosa Roja?
Sus padres se ríen.
- Verás como te va a gustar – intenta convencerla su madre – Además hay chicos – le susurra.
- Y, ¿a que estamos esperando?
12 de septiembre de 2010 (Edmon)
¡Por fin!, por fin es día 12 y empieza el colegio. Hace tres mese que no veo ni a Elio ni a Odila, tengo ganas de verlos.
Hace diez minutos que estoy en la habitación y aún no ha llagado nadie, como no entre alguien…
- ¡Holaaa! – dice Elio.
Edmon tira el diario encima de la cama y va directamente a abrazar a su amigo y compañero desde hacia cinco años.
- ¡¿Qué pasa campeón!? – le dice a su mejor amigo y compañero desde hacia cinco años.
- Hola amor, ¿me echabas de menos? – le dice Odila a Edmon después de un beso en los labios.
- Claro que si amor.
- Que corra el aire parejita – dice Elio acercándose a los tortolitos y separándoles poniéndose en medio.
- -¿Ya estás celoso?, pero si solo han pasado dos minutos.
Aria baja del coche y se despide de sus padres con un:
- Espero veros pronto, rezad por vuestra hija todas las noches.
- Aria… – su madre no puede creer que sea así – No hay vuelta atrás.
- Lo lamentaréis, no pienso cogeros el teléfono – dice con una voz siniestra- pero, llamadme todas las noches.
Mira el mapa que le mandaron por correo, se dirige a la recepción.
- Buenas.
- Su nombre por favor.
Aria ve el nombre de la directora del internado, Marie Alexandra du Bruc. Una muchacha cruza la puerta de la recepción y se queda junto a Aria, ella la mira.
- López, Aria López.
- -Tienes suerte, puedes elegir.
- ¿Elegir el qué?
- Puedes elegir la casa – indica Abigail.
- Eso mismo, elige: Or, l’ourange, violet o rose.
Abigail le da un codazo y Aria la mira.
- Casa violet – le susurra
- ¿Debería fiarme de ti?
- Por supuesto, tengo carita de santa.
- Si, y yo – dice irónica – casa violet, gracias.
- Aquí tienes la llave principal, el número de habitación y todos los documentos que necesitas para el colegio, sin necesitar la ayuda de la señorita Abigail Sánchez.
Abigail sonríe.
- Y tu, ¿Qué casa eliges?
- -Violet, habitación… – le quita el papel a Aria y mira su número de habitación – número 1 gracias.
- ¿Y si está ocupada?
Abigail se acerca a la directora y con una mirada de poli bueno le dice:
- Tú y yo sabemos perfectamente que no lo está.
Aria mira sorprendida a la que parece que será su nueva compañera de habitación-
- ¿Preparada?
- Sí
- Para su información, nos dirigimos a la zona cette, caasa violet, sus aposentos se encontrarán al subir las escaleras al fondo a la derecha, habitación número 1 – dice Abigail como si fuera una guía turística explicándole su destino a unos ancianos recién llegados al país. – Al entrar en la habitación, encontrará usted dos camas, una especialmente, específicamente y perfectamente diseñada por y para Abigail Sánchez – Aria señala a Abigail – con respecto a la otra cama, sencilla, clásica y prefabricada, puede quedársela usted.
Aria no puede contener las ganas de reír.
- La acompañaré a la zona del excusado…
Al ver que Odila sale de la habitación Abigail se da cuenta rápidamente de que su hermano se aloja en la habitación de enfrente, la numero 8.
Abigail toca la puerta y se esconde en el rincón, Edmon solo asoma la cabeza, gira la cabeza hacia el lado opuesto y al girarse hacia el lado donde esta su hermana un bofetón aparece de la nada.
- Joder lorito, pensaba que me apreciabas como hermano.
- Ha sido para demostrarte lo mucho que te aprecio, ¿prefieres un achuchón?
Sin contestarle Edmon la abraza y mira extrañado a la muchacha que acompaña a su hermana.
- ¡Por Dios, nadie me quiere! – Elio sigue exagerando.
Abigail y Edmon se separan. Abigail mira al compañero de habitación de su hermano.
- Primero, tu hermano me aparta como quien le paga una patada a una pelota pinchada por Odila, hablamos dos minutos y llegas tú.
Elio dramatiza como si se tratara del casting para el papel de Romeo y Julieta, se acerca a Aria, le pone la mano sobre el hombro, agacha la cabeza y le dice:
- Me consuela que por lo menos alguien me entienda, a propósito – dice Elio como si se le hubiera encendido una bombillita encima de la cabeza – ¿tu quien eres?
- Se llama Aria – contesta Abigail.
- Aria – repite Elio como si se tratara del único, maravilloso y estupendo primer amor.
La mira, coge su mano como si acariciara la mano de una princesa y le dice:
- Bienvenida a nuestra humilde morada, princesita – le besa la mano.
Aria siendo fiel a su arte teatral simula tener en la mano un abanico, mira al muchacho y le sonríe tímidamente, se abanica con el instrumento imag8inario y dice:
- Encantada, principito, será un placer para mí y espero de todo corazón que para ustedes sea una agradable experiencia tener aquí a una grande de… – Aria no sabe que decir, pero dice – el palacio Rosa Roja.
Elio se pone de pie y besa de nuevo la mano de su princesita, la abraza y con una voz emotiva dice:
- Vas a superarme, pero el camino es muy largo, espero que lo consigas.
Los chicos se despiden y se van a sus habitaciones.
- Por alguien que me entiende, ¿seguro que tiene que irse princesita? – sigue dramatizando Elio.
- Elio, tiempo muerto, se acabó, finito, tenemos que prepararnos – dice Edmon.
Abigail coge su maleta y Aria la suya y se dirigen a la habitación numero uno. Al entrar Abigail suelta:
- Como puedes ver, las dos camas son iguales, las sabanas idénticas y los uniformes de la misma talla.
Aria se acerca a la cama y deja allí su equipaje, coge la percha del uniforme y lo contempla, típica falda roja de cuadros con camisa blanca corbata y polo rojos, lo deja y mira hacia la ventana, las vistas son impresionantes; montañas, árboles…
- Ponte el uniforme y nos vamos a una visita clave para poder sobrevivir aquí.
Las muchachas se ponen el uniforme, Aria piensa que le favorece bastante.
- Vamos.
Salen y ante la inquietante mirada de Elio y Edmon, Aria se pone nerviosa.
- ¿No vais a comerme verdad?
- Puede, nunca se sabe – dice Elio con una voz siniestra.
- SuperAbi te protegerá del malvado Globo de Elio.
Todos se ríen menos Elio.
- Seguimos despreciando a Elio – simula llorar – Esto no puede ser.
- ¡Yo si te quiero compañero! – los muchachos se abrazan.
12 de septiembre de 2010 (Aria)
A pesar de todo, no es tan horrible, en mi colegio no había gente tan… especial.
La visita me ha gustado, el internado es enorme y muy bonito. Consta de todo tipo de aulas, desde un laboratorio a una sala de actos. También consta de un polideportivo que tiene pistas de voley, futbol… Hay un enorme comedor muy elegante y dos zonas que constan de siete casas, la este y la oeste.
- ¡Aria, es la hora de comer! – anuncia Abigail que acaba de entrar en la habitación.
- Ya voy.
Al salir, se vuelven a encontrar con Elio y Edmon.
- ¿Vais al comedor? – pregunta Edmon.
- Si, ¿os queréis venir con nosotras?
- Nos apuntamos al acontecimiento – afirma Elio
Al llegar a la puerta principal, Elio se adelanta al grupo, coge la mano de Aria y le dice:
- Las damas primero.
Abandonan la casa y se dirigen al comedor, que esta en la otra punta. Pasan por las dos casas de al lado y ven como una especie de sala donde se reúnen los alumnos de cada zona.
De la casa al comedor esta lleno de árboles.
Ya en el comedor eligen una mesa junto a la ventana con vistas al patio. Edmon y Elio se sientan frente a Aria y Abi, respectivamente.
- Oye, y tú, ¿tienes novio? – pregunta Edmon mirando a Aria con una cara muy rara.
Elio y Abigail se quedan mirando ya se ríen en silencio.
- No… tenía.
- ¿Y eso? – pregunta Edmon dándole una patada a Elio.
Elio le sonríe a Abigail, la coge de la mano y salen.
- Lo dejamos antes de que yo viniera aquí, por la distancia y eso, ya sabes.
- ¿Cuánto llevabais juntos?
- Año y medio, oye esto tiene una pinta de interrogatorio que no veas.
Una muchacha pone las manos sobre los ojos de Edmon.
- ¿Quién soy? – pregunta con una voz que, obviamente, no es la suya.
- Se quien eres – responde Edmon
- ¿Quién?
- Amor – ella quita sus manos de su cara, él se pone de pie y se besan.
- Abi, me alegro de que por fin estemos en la misma zona – dice Elio en tono amoroso.
- Tengo novio Elio, no te hagas ilusiones.
- Mmmm… – Elio se ha quedado en blanco.
- Adiós Elio –Abigail le da un beso en la mejilla y se va.
Elio la mira, curioso. Abigail ve a un muchacho con una camiseta rosa y pantalón vaquero, sonríe, corre hacia él, el muchacho se queda mirándola y sonríe.
Elio contempla la escena detenidamente, ve a Abigail corriendo hacia el chico gritando:
- ¡Aarooon!
No sabe que decir. Se va a su habitación, se tumba en la cama y mira al techo, ve los ojos de Abigail mirando a “ese niñato”, ve como se besan. Son felices.
Edmon entra en su habitación, ve a Elio jugando solo al tres en raya.
- Oye, ¿Cómo va la partida chaval?
Elio no contesta, sigue jugando solo, girando el tablero después de cada pieza colocada. Edmon pasa delante de su compañero mientras se afloja el nudo de la corbata.
- ¿Quién gana?
- El amarillo.
- Elio, ¿qué te pasa?
- Nada, estoy de puta madre – Elio finge una sonrisa.
- Te conozco desde los 10 años, ¿qué cojones te pasa?
- Tú hermana.
- ¿Qué?, he compartido contigo muchas cosas pero a mi hermana no la comparto con nadie.
- Tranquilo, ¿conoces un tal Aarón que se besa con tu hermana y lleva camisetas del color de los flamencos?
- Si, son novios, es el hermano de una amiga suya, tiene nuestra edad pero va a un colegio público. Pero, ¿por qué te importa?
- Por nada.
Aria llega a la casa violet, cuando esta a punto de abrir la puerta Edmon grita:
- ¡Aria!
Aria se gira hacia el.
- Tengo algo que decirte – Edmon se va acercando lentamente hacia ella mientras habla, la mira, serio. Se acerca a ella, demasiado, intenta besarla, sus labios se lo piden desde el momento en que la vio, no puede resistirse más. Aria lo esquiva. – ¿Por que has hecho eso? – pregunta el muchacho.
- Porque tienes novia, ¿recuerdas?
Aria se marcha y Edmon también.
Aarón y Abigail se dan besitos, abrazos y se dicen cosas bonitas. Ahora están sentados en el césped del colegio debajo de un roble.
- Ojala pudieras salir de este maldito colegio – le dice Aarón.
- A lo mejor, si que puedo.
- No digas tonterías, no puedes dejar el colegio, te encanta.
- No me refiero a abandonarlo para siempre, sino solo por una noche.
- Puede ser peligroso Abi, hasta puede que salgas del colegio para siempre, pero por obligación.
- No te preocupes Aarón, no me va a pasar nada.
- ¿Estás segura?
- Claro que si – Abigail se levanta, se agacha para darle un beso y se va – A las doce apagan las luces, nos vemos a las doce y cuarto fuera del internado en la parte del polideportivo.
12 de septiembre de 2011 (Edmon)
Soy imbécil, no puedo creerme que haya echo eso, soy un completo idiota, yo tengo novia y es imposible que ella se haya olvidado de su ex, por Dios, no puedo creerme lo que he hecho, pero es que es tan guapa y tan especial, transmite alegría a todo el mundo, es…, es Perfecta.
Abigail se dirige al armario y coge la chaqueta roja y se va al baño, se peina sale al porche y ve a Elio sentado con cara de pena, no le pregunta nada, cree saber lo que le va a contestar y no está de humor para eso. Baja las escaleras y se va.
Elio la mira impresionado, ni hola, piensa, ni siquiera un simple gesto. Elio siente curiosidad al ver que Abigail va en la dirección opuesta a la que suele ir. La sigue. Ve que va por detrás de las casas y del colegio.
- No puede ser – piensa Elio – ¡va a salir del recinto!
Abigail se dirige a la verja que conduce a las casas de los profesores, que están fuera. Abigail salta le verja, Elio no sabe si seguirla o no, podría meterse en un buen lío. Aún así, la sigue. Salta la verja y se adentra en el bosque, no ve a Abigail.
- ¡Mierda! – piensa en voz alta.
La ve apoyada en el tronco de un árbol. Se acerca un poco más, pero…
- ¿Qué coño haces aquí? – chilla Abigail.
- Mmm…
- ¿Desde cuando me espías? – sigue chillando.
- Tranquila, yo solo…
- Tú solo nada, y por cierto, estoy muy tranquila.
- Oh si, ya veo.
- ¿Puedes irte, por favor?
- No, no se deja solos a los locos en medio de un bosque oscuro y siniestro.
- ¿Loca? ¿Me llamas a mi loca?
- Sí
- Pues que te den, el único loco que hay aquí eres tú – le da la espalda, se queda un minuto quieta y se va.
Elio no la sigue, está de los nervios.
Cuando está a punto de irse oye un grito. Elio corre hacia donde se acaba de ir Abigail, pero las luces de las casas de los profesores se encienden y decide irse al internado para avisar a los demás.
Elio sube las escaleras del porche y de la casa y se va directamente a las habitaciones, entra en la suya y despierta a Edmon, sale de la habitación y aporrea la puerta de la de Aria, la abre, enciende y apaga la luz deprisa continuamente hasta que Aria se despierta le tira una almohada en la cabeza y le dice:
- Joder, para ya, estoy despierta, ¿ves?, me estoy levantando – Aria se levanta con cara de zombie y bajan abajo al salón.
Elio empieza a explicar, aunque no se explique del todo bien.
- Yo, estaba… no lo hice aposta y Abigail… – Elio está muy nervioso, le falta el aire – creo que Abi ha…, ha…
- A ver Elio tranquilo, ¿qué pasa con Abi? – intenta tranquilizarlo Aria.
- Creo que Abi…
- ¿Abi que, Elio, que le pasa a mi hermana?
- Le ha pasado algo.
- ¿Dónde está? – ya han perdido los nervios todos.
- En el bosque.
- ¿En el bosque, y que hacíais en el bosque? – explota Edmon.
Edmon sale corriendo fuera, ahora esta lloviendo muchísimo. Elio esta a punto de salir tras el pero Aria lo para.
- ¿Qué haces? ¡Déjame ir!
- No, está demasiado enfadado, déjame a mí.
Cuando Aria sale Edmon ya está lejos pero corre tras el para alcanzarlo.
- ¡Edmon, para ya, está lloviendo no vas a conseguir nada! – Aria lo coge del brazo, lo gira tan bruscamente que se quedan cara a cara, muy pegaditos.
La puerta se ha cerrado tras Aria, están solos. Se miran, en silencio, no oyen ni siquiera el ruido del agua, se están mojando, pero no les importa, sus caras se acercan lentamente, finalmente Aria besa al muchacho. Lo deseaba, lo deseaba desde el primer momento en que lo vio abrazar a Abi esa misma mañana, sabia que eso tenía que pasar, era cosa del destino. Al separarse Edmon la abraza, siente que está temblando, la coge de la mano y se van corriendo hacia el banco, Edmon se sienta y Aria se sienta a su lado, Edmon la abraza de nuevo.
- Estás temblando, ¿quieres que nos vayamos?
Edmon intenta levantarse, Aria lo detiene:
- No, prefiero que nos quedemos aquí – Edmon vuelve a sentarse, ahora están cara a cara – si eso no te…
Edmon le planta un beso.
- No, no me molesta – sonríen.
Después permanecen en silencio mirando abrazados como llueve.